LOS 3 PILARES DEL MONTAÑISMO (I)

14 Ene

LOS 3 PILARES DEL MONTAÑISMO (I).

Propuesta formativa para montañistas

En el último año se percibe algo parecido a un boom del montañismo en nuestro medio. Vemos en rutas que antes solo la recorrían veteranos expertos, rostros nuevos, desconocidos y sin la cortesía del saludo montañero. Antes eran solo unos cuantos clubes de montaña que organizaban salidas, hoy tenemos clubes, agencias, tour operadores, pseudo clubes, individuos guías, imitaciones y usuarios de redes sociales que ven en las actividades en la naturaleza como un buen recurso económico –respetable por cierto- ofrecidos con el “noble” fin de “hacerlo por el llamado de la montaña”.

La oferta en actividades en montaña está aumentando y se está volviendo casi masivo ir a las alturas, lo que a su vez, se ha vuelto un gran riesgo por cómo se está dando.

Esto no ocurre solo en nuestro país, en Europa pasa algo similar, el caso de España se describe en el artículo “El efecto Decathlon”. Aquí y allá el problema es semejante, una gran cantidad de personas que van a la montaña sin preparación o conocimientos fundamentales. Hemos presenciado y se nos han referido historias de negligencia terribles en diferentes rutas en montaña que no mencionaremos esta vez. Y todas ellas parten del mismo origen: FALTA DE PREPARACIÓN.

Es por ello, que en el 2017, nuestra prioridad como institución será la parte FORMATIVA. Deseamos que haya más personas que asuman el montañismo como un estilo de vida responsable para promover el respeto a la naturaleza y a uno mismo.

Por ello, proponemos 3 pilares formativos, que son las bases para realizar cualquier actividad en montaña a cualquier nivel.

Primer pilar: Preparación física.

Lesiones en meniscos, hernias discales, desviaciones de columna, desgarros, contracturas u otros malestares, son recurrentes en los entusiastas que estoicamente soportan con orgullo estos malestares luego de una caminata, pero luego, abandonan esta práctica porque su cuerpo simplemente no podrá tolerar el daño.

Sin músculos debidamente desarrollados y acondicionados al esfuerzo al que se va a tener en la actividad, estarán garantizados momentos de dolor y deterioro físico. Los músculos, sin tendones fortalecidos y estructuras óseas sin ligamentos sanos, no tendrán un movimiento adecuado. Y todo ello, sin una adecuada irrigación sanguínea con las respectivas interacciones neuronales y nerviosas, no hará posible una vida saludable, ni mucho menos, un disfrute en la naturaleza.

En la montaña se dan grandes esfuerzos biomecánicos y fisiológicos que si no poseen estos y otros componentes debidamente desarrollados y adaptados, la persona se vuelve un riesgo, ya que será propenso a caer, retrasar al grupo, padecer de edemas, etc. 

El desarrollo de capacidades físicas toma tiempo y se consigue entrenando. Entrenamiento es realizar actividades y esfuerzos equivalentes a la actividad o deporte a realizar, de manera PLANIFICADA, SUPERVISADA, EVALUADA Y RETROALIMENTADA. Todo ello guiado por profesionales especializados. Por tanto, ir a la montaña a caminar los fines de semana per se, no es entrenar.

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